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Mantenimiento preventivo de los equipos de trabajo en el sector logístico

La norma EN-133061 indica que el mantenimiento es un “conjunto de todas las acciones técnicas, administrativas y de gerencia durante el ciclo de vida de un bien destinadas a mantenerlo o repararlo para ponerlo en un estado en el que pueda realizar las acciones requeridas.”

Este conjunto de técnicas, tareas y operaciones han de ir dirigidas a analizar y evitar o, en su defecto, compensar la degradación que el paso del tiempo y/o el uso provocan en los equipos, instalaciones, componentes, etc.

Por su parte, el mantenimiento preventivo consiste en programar las intervenciones o cambios de algunos componentes o piezas según intervalos predeterminados de tiempo o espacios regulares. (NTP 5772)

En este sentido, se trata de planificar y llevar a cabo unas intervenciones y comprobaciones periódicas, cuya finalidad es reducir la probabilidad de que las averías o pérdidas de rendimiento de las máquinas lleguen a suceder, es decir, de prevenir la aparición de fallos significativos e importantes que puedan afectar a la producción, a los costes y también, a la seguridad de los trabajadores.

Por tanto, se ha de considerar este tipo de mantenimiento de los equipos como medida o actuación preventiva que contribuye a la gestión de los riesgos laborales ya que, dadas sus características, al tratarse de operaciones de mantenimiento con un carácter proactivo y planificado (es decir, se llevan a cabo antes de que ocurra la avería o la incidencia para evitar o disminuir la probabilidad de que estas se materialicen), ayudan al control y reducción de daños a la salud de los trabajadores que pudieran generar estas averías y/o el mal funcionamiento de los equipos.

Esta frecuencia de realización de las operaciones de mantenimiento preventivo viene determinada normalmente por:

  • La información proporcionada por el fabricante en el Manual de Instrucciones del equipo correspondiente.
  • La experiencia de la propia empresa ligada a las condiciones de trabajo y al uso específico de cada equipo.

En el sector de la logística y transporte, en mayor o menor medida, estas operaciones de mantenimiento son comunes a todas las empresas que lo componen, debido principalmente a la existencia generalizada de equipos de trabajo, susceptibles de recibir un mantenimiento.

En el ámbito preventivo, estas operaciones y tareas dirigidas al mantenimiento de equipos cuyo objetivo es minimizar la aparición de posibles averías que puedan afectar a la seguridad y la salud de los trabajadores, vienen recogidas en el artículo 4 del Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo. A saber:

  1. El empresario adoptará las medidas necesarias para que aquellos equipos de trabajo cuya seguridad dependa de sus condiciones de instalación se sometan a una comprobación inicial, tras su instalación y antes de la puesta en marcha por primera vez, y a una nueva comprobación después de cada montaje en un nuevo lugar o emplazamiento, con objeto de asegurar la correcta instalación y el buen funcionamiento de los equipos.
  2. El empresario adoptará las medidas necesarias para que aquellos equipos de trabajo sometidos a influencias susceptibles de ocasionar deterioros que puedan generar situaciones peligrosas estén sujetos a comprobaciones y, en su caso, pruebas de carácter periódico, con objeto de asegurar el cumplimiento de las disposiciones de seguridad y de salud y de remediar a tiempo dichos deterioros.

Por tanto, llevar a cabo un mantenimiento preventivo de los equipos y no solamente correctivo, favorece la obligación que tienen las empresas del sector de la logística y el transporte de proteger la seguridad y la salud de los trabajadores de estos centros, tantos usuarios como no usuarios de dichos equipos.

Inspecciones o revisiones de seguridad

Con el fin de reforzar el mantenimiento preventivo de los equipos utilizados en el sector de la logística y conseguir que dicho mantenimiento sea lo más eficaz posible, es importante llevar a cabo una serie de tareas sencillas de diagnóstico o análisis que permitan recabar la información necesaria para conocer el estado de los equipos de trabajo y, en caso de encontrar deficiencias, subsanarlas.

Cuanta más información se obtenga del estado y funcionamiento de los equipos, mejor y más rápido se podrá actuar para prevenir posibles averías.

Por tanto, este tipo de controles, como parte del mantenimiento preventivo, han de establecerse como herramienta y complemento a las operaciones incluidas en el mantenimiento general de los equipos de trabajo, normalmente realizado por empresas externas especializadas.

¿En qué consisten?

Se trata de comprobar el estado funcional en el que se encuentra cada equipo, integrando los aspectos relacionados con la seguridad y la salud de los trabajadores. Normalmente, esta comprobación se realiza a través de una lista de chequeo con comprobaciones visuales y sencillas en la que se va verificando cada punto.

Estos chequeos han de recoger aspectos como:

  • Orden y limpieza de la zona en la que se ubica el equipo y/o por la que va a transitar.
  • Estado de limpieza del equipo.
  • Estado visual: pintura, golpes, aislamientos, corrosiones, integridad estructural (elementos ausentes, sueltos, rotos, desmontados o deteriorados), corrosión, fuga de fluidos…
  • Estado general de cableado y de baterías en los equipos eléctricos.
  • Existencia de ruidos y vibraciones anormales.
  • Lectura de contadores o de niveles.
  • Dispositivos de seguridad y advertencia (girofaro, cinturón de seguridad, paradas de emergencia, avisadores acústicos…).

En el caso de que de los chequeos se desprenda alguna desviación, es importante que la empresa establezca una forma eficaz de comunicación de este tipo de incidencias, con el objetivo de solventar los deterioros y posibles averías, lo antes posible.

¿Quién ha de realizarlas?

Los operarios de los equipos tienen un papel fundamental, el hecho de implicar y concienciar a los propios operadores de los equipos es esencial para llevar a cabo correctamente esta tarea de comprobación. Además, se consigue:

  • Por un lado, que los operarios hagan un uso más correcto de los equipos al conocerlos mejor.
  • Por el otro, se pueden realizar con más frecuencia estos chequeos, ya que estos trabajadores son las que más contacto tienen con los equipos y, por tanto, las posibles incidencias serán detectadas con mayor rapidez.

¿Con qué frecuencia?

La frecuencia con la que se realizan estas verificaciones depende del propio equipo, de su uso y de los riesgos inherentes al mismo. Puede ser cada día, cada semana, cada mes o incluso cada más tiempo; por tanto, esta periodicidad podrá establecerse por la empresa, con ayuda del personal implicado.

Como se ha indicado anteriormente, el objetivo de estas comprobaciones es recoger las averías debidas al desgaste diario y las roturas y fallos de funcionamiento de partes del equipo relativas a la seguridad.

¿Quieres ampliar la información?

Desde UNO, Organización Empresarial de Logística y Transporte de España, se han desarrollado algunos materiales divulgativos en relación a esta temática, en el marco de nuestra colaboración con el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo dentro del Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid.

Puedes encontrar estos documentos y muchos más a través de este enlace: https://unologistica.org/proyectos-e-informes/publicaciones-en-prevencion-de-riesgos-laborales/

1 Norma EN-13306:2018 Mantenimiento. Terminología del mantenimiento.

2 NTP 577. Sistema de gestión preventiva: revisiones de seguridad y mantenimiento de equipos

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