En Prevención de Riesgos Laborales partimos de una premisa que puede parecer incuestionable: cuantos más procedimientos, registros, controles y medidas de seguridad, mejor. Sin embargo, en los últimos años ha irrumpido un concepto que invita a replantear esta idea; el denominado safety clutter.
¿En qué consiste el safety clutter?
El safety clutter, o «desorden de seguridad», consiste en la acumulación de procedimientos, documentos, funciones y actividades que se llevan a cabo en nombre de la seguridad, pero que no contribuyen realmente a la seguridad de las operaciones.
En términos generales, esta realidad puede tener un impacto negativo en dos aspectos:
- La eficacia de los sistemas de gestión preventiva, influyendo en la credibilidad de los servicios de prevención y de sus actuaciones.
- En la propia seguridad y salud en el trabajo, ya que se invierten recursos y tiempo en realizar actividades que parecen aportar seguridad, pero que en la práctica no cambian el nivel de riesgo.
¿Por qué se tiende a este «desorden»?
Tradicionalmente, la seguridad se ha entendido como la ausencia de incidentes o accidentes. Sin embargo, una alternativa más completa plantea que la seguridad no consiste únicamente en evitar que los riesgos se materialicen, sino en garantizar que todo funcione como debe. Es decir, la seguridad también implica aprender no solo de los errores, sino del trabajo cotidiano que tiene éxito.
Por tanto, el safety clutter parte de la necesidad que tienen las organizaciones de demostrar que son seguras. En muchas ocasiones, esta necesidad de evidenciar el cumplimiento termina imponiéndose sobre el verdadero objetivo de la prevención: proteger a los trabajadores mediante la mejora efectiva de la seguridad.
¿Por qué aparece el safety clutter en las organizaciones?
Con el tiempo, las organizaciones pueden ir sumando procedimientos, formatos y controles que nacieron con sentido, pero que no siempre se revisan ni se adaptan a la realidad actual.
En general, en las empresas resulta mucho más fácil añadir nuevas medidas de seguridad que eliminar las que ya existen. En muchas ocasiones, cada incidente, auditoría o recomendación suelen generar nuevas reglas, nuevos chequeos o nuevas instrucciones; sin embargo, rara vez ocurre que, para aportar valor, se concluya la eliminación, modificación o simplificación de esta documentación preventiva.
El safety clutter suele materializarse en situaciones reconocibles para cualquier técnico de PRL como, por ejemplo:
- Checklists o listas de verificación excesivamente largas Revisiones con decenas de puntos que se rellenan de forma automática sin reflexión real sobre los riesgos.
- Procedimientos muy extensos o complejos Documentos que nadie consulta en el trabajo real porque son demasiado largos o difíciles de aplicar.
- Formaciones obligatorias poco útiles o repetitivas Cursos que se realizan para cumplir con el sistema, pero que no cambian realmente el comportamiento o la forma de trabajar.
- Indicadores de seguridad que miden actividad y no resultados Por ejemplo, contar el número de inspecciones o reuniones de seguridad sin analizar si realmente han reducido riesgos.
- Registros y documentación que se generan solo para demostrar cumplimiento Documentos que existen principalmente para auditorías o inspecciones, pero que no influyen en cómo se trabaja.
- Procedimientos duplicados o redundantes Varias normas o instrucciones para una misma tarea que generan confusión y sobrecarga administrativa.
- Procesos preventivos que se mantienen simplemente porque “siempre se han hecho así” Actividades que se siguen aplicando por inercia organizativa, aunque ya no tengan un impacto claro en la seguridad.
En este sentido, no se pretende eliminar controles, registros o procedimientos de forma indiscriminada ni rebajar las exigencias legales, sino avanzar hacia una prevención más eficaz, centrada en los riesgos reales y no en una inercia de carácter documental.
¿Qué impacto puede tener el safety clutter?
El exceso de documentación o actuaciones que no repercuten directamente en la mejora de la seguridad, salud y/o bienestar de las personas trabajadoras, puede generar efectos no deseados sobre la eficacia del sistema de gestión preventiva. Entre los principales destaca:
| Desprestigio del sistema preventivo |
|
Cuando las acciones en materia de seguridad se perciben como un mero trámite administrativo, es frecuente que los trabajadores entiendan que carece de utilidad, adoptando una actitud de distanciamiento o falta de implicación.
Esta desconexión debilita la cultura preventiva y reduce el compromiso real con la seguridad. |
| Uso ineficiente de los recursos |
| La proliferación de procedimientos y documentación, que no contribuyen de forma tangible a mejorar las condiciones de trabajo, puede derivar en un consumo innecesario de recursos (económicos, personales, tiempo). |
| Percepción errónea de control |
| El cumplimiento meramente formal de requisitos preventivos desde el punto de vista documental (“disponer del papel o documento”), puede generar la impresión de que la situación está bajo control, dando lugar a una falsa sensación de seguridad o a una percepción engañosa de cumplimiento. |
| Pérdida de foco e impacto en la seguridad y salud |
|
La sobrecarga derivada de exigencias documentales y procesos administrativos de escaso valor preventivo puede desviar la atención de la observación efectiva de las condiciones reales de seguridad y salud en el trabajo (en almacén, muelle o durante la ruta). Esta desviación del foco preventivo limita la capacidad para identificar, evaluar y controlar los riesgos de manera adecuada, lo que puede comprometer la eficacia de las medidas preventivas y aumentar la probabilidad de incidentes. |
| Limitación del progreso y la mejora continua |
| El mantenimiento de prácticas que promueven el desorden de seguridad puede dificultar la incorporación de nuevas soluciones, metodologías o tecnologías. Cuando se prioriza mantener lo existente frente a revisar su utilidad, se reduce la capacidad de avanzar hacia modelos preventivos más eficaces. |
¿Qué se puede hacer para reducir o evitar el safety clutter?
El safety clutter requiere una revisión crítica de las prácticas existentes, orientada a priorizar aquellas actuaciones que aporten un valor real, frente a la acumulación de medidas de carácter meramente formal.
En este sentido, resulta fundamental avanzar hacia modelos basados en la utilidad y la efectividad de las acciones preventivas, de manera que contribuyan de forma tangible a la mejora de las condiciones de seguridad y salud.
En un primer lugar, la identificación de este «desorden en seguridad» es esencial para poder pasar a la simplificación de la gestión preventiva. Las empresas pueden servirse del enfoque basado en las tres «C» para evaluar una actividad concreta de seguridad en este contexto:
Para comenzar a “ordenar” el trabajo en seguridad es necesario reforzar la prevención de una manera eficaz, minimizando los automatismos y las rutinas documentales.
Algunos ejemplos dirigidos a esta estrategia podrían ser:
| Actuación | Ejemplo |
|---|---|
|
Reducir las listas de inspección de camiones o carretillas elevadoras a los puntos críticos (frenos, luces, neumáticos, elementos de seguridad), eliminando ítems poco relevantes que fomentan el relleno automático. |
|
Evitar tener distintos procedimientos de carga y descarga de mercancías en muelles, por ejemplo. Unas pautas de trabajo seguro específicas para las operaciones de muelle, otras para los operarios del almacén y otras para los transportistas, cuando los riesgos (caídas, atrapamientos, atropellos) y la forma de actuar ha de estar sincronizada. Por ello, mejor integrar criterios en un único proceso claro. |
|
Eliminar documentación redundante exigida a transportistas o subcontratas cuando ya se dispone de información equivalente, evitando duplicidades. |
|
Utilizar incidentes y “casi accidentes” en muelles (golpes, atropellos, caídas de carga) para ajustar medidas concretas, como señalización, flujos de tráfico o zonas segregadas. |
|
Sustituir formaciones genéricas por sesiones prácticas en almacén o ruta: maniobras seguras, uso real de equipos, simulación de situaciones críticas. |
|
Incorporar pequeñas reuniones de seguridad al inicio de turno. |
|
Evitar permisos innecesarios para tareas rutinarias, reservándolos para actividades realmente peligrosas o no habituales. Se recomienda disponer, principalmente, de los que se necesiten para garantizar la seguridad y salud de las personas trabajadoras, así como sobre los que existe una obligación legal. |
¿Estamos gestionando la seguridad o solo demostrando que lo hacemos?
Los sistemas de prevención pueden llegar a ser complejos y generar una gran cantidad de procedimientos, registros e indicadores. Sin embargo, la cuestión sería: ¿todo ese esfuerzo mejora realmente la seguridad?
El concepto de safety clutter nos invita a prestar atención a que no se trata de hacer más, sino a centrarse en lo que realmente minimiza los riesgos, y fomenta la salud y el bienestar de los trabajadores.
Avanzar hacia una prevención eficaz implica revisar, simplificar y priorizar. En definitiva, asegurarnos de que cada acción preventiva aporta valor real.
No se trata de hacer menos prevención, sino de hacerla de una forma más eficiente
Para saber más:
Para más información, visita nuestra página web 🔗
*El Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo colabora en la elaboración de este material en el marco del VII Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid 2025-2028 y no se hace responsable de los contenidos del mismo ni de las valoraciones e interpretaciones de sus autores. El material elaborado recoge exclusivamente la opinión de su autor como manifestación de su derecho de libertad de expresión.